Autor: Daniel Vigo
Nueva cooperación internacional
Nueva cooperación internacional
Abri 2024
3.000 millones de personas en el planeta viven con menos de 2,5 dólares al día en situación de pobreza en los cinco continentes, casi la mitad de la población humana según cifras de Oxfam. 1.300 millones de personas pasan hambre y sufren pobreza extrema viviendo con menos de 1,25 dólares al día, según los datos de la FAO. Según la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) estamos viviendo el peor éxodo humanitario desde la II Guerra Mundial con más de 65 millones de personas que han tenido que huir de sus hogares a causa del hambre, los conflictos políticos y la violencia. Más de 750 millones de personas no tienen garantizado el acceso al agua potable y según cifras de la
UNICEF 1.000 millones de niños en todo el mundo son pobres. La pobreza es el caldo de cultivo de la emigración, que provoca una huida masiva de ciudadanos del sur del planeta al norte desarrollado e industrializado provocando exclusión social y xenofobia en la población autóctona. Esto explica el auge de la extrema derecha en toda Europa.
La pobreza es el germen de los movimientos fundamentalistas religiosos y como consecuencia, el terrorismo internacional, pues es desde la carencia educativa y alimentaria donde las personas abrazan las ideas de salvación en el más allá como recompensa y esperanza al calvario que supone la propia vida presente. La pobreza es ausencia de educación e información, lo que convierte a las sociedades en presas fáciles
de la manipulación política y mediática. En un mundo cada vez mas interconectado como consecuencia de la globalización económica y la revolución digital todo lo que ocurre en cualquier parte del mundo acaba llegando a nuestros barrios en el ámbito político, social o económico.
El progreso de los países menos desarrollados (entendamos por desarrollo el acceso a los recursos básicos como sanidad, educación, vivienda y alimentación) contribuye al progreso del conjunto mundial de la población. Hay varios paradigmas que conviven en el ámbito de la desigualdad. Por una parte la desigualdad Norte-Sur (denominado tercer mundo) y hoy en día la desigualdad dentro de las mismas ciudades
del Norte (cuarto mundo) caracterizado por ingentes cantidades de excluidos del sistema que viven en condiciones de extrema precariedad dentro de las principales capitales.
Existe por tanto una mundialización o globalización de la pobreza y la desigualdad que explota delante de nuestros ojos todos los días. La economía es la base y la desigualdad económica es la fuente de todos nuestros problemas. Necesitamos una verdadera política de cooperación internacional que se base en la inversión en desarrollo para todos los países con los índices de pobreza más altos del mundo para que aumenten las tasas de escolarización y matriculación universitaria así como cooperación entre los países industrializados para erradicar las condiciones estructurales que perpetúan en la desigualdad a nuestros propios ciudadanos. Necesitamos políticas públicas de inserción e integración social, cultura de paz y educación al desarrollo basadas en la tolerancia y el respeto a la diversidad.
La ayuda al desarrollo está completamente atomizada entre ONGs, Fundaciones, Agencias de Cooperación Internacionales (Europe AID), Organismos Internacionales ( Banco Mundial, BID) y Naciones Unidas ( PNUD, FAO, UNICEF y UNESCO). Hay que reformular el concepto
de cooperación al desarrollo para establecer los pilares de la “Nueva Cooperación Internacional“ basada en la coordinación entre todos los actores que ejecutan proyectos en cada país contando con las administraciones públicas locales y vincular a las empresas privadas en inversión para el fomento del empleo.
Para ello se deben establecer e impulsar las condiciones de seguridad jurídica y democrática que garanticen los derechos humanos
en todo el mundo para que la nueva cooperación al desarrollo sea realmente transformadora y solucionemos todos los conflictos actuales derivados exclusivamente de la desigualdad económica mundial.